viernes, 20 de enero de 2012

ADVERTÈNCIA PER A EMBARCACIONS PETITES




Se me hace muy complicado esta publicación por motivos personales. Por los mismos motivos, no me queda otro remedio que hacerla. 

La única razón por la que he ido a ver este taller del Institut del Teatre es porque sale Rubén. 

No voy a comentar nada acerca de la rabia que me da ver a post-púberes queriendo llamar la atención desde las butacas emitiendo sonidos guturales que pretenden ser risas (especialmente cuando nada en escena las motiva realmente). No voy a comentar nada acerca del mérito que tienen los actores por ser analizados como si de actores profesionales se tratara cuando no dejan de ser estudiantes. No voy a comentar nada acerca de la suerte que tienen todos ellos de poderse formar en un centro que dispone de tantos recursos de las arcas públicas.

Por lo que respecta al texto, sí quiero comentar lo brillante que me resulta, la maravilla de legado que dejó Tenesse Williams y lo que me complace ver cualquier montaje basado en ellos. Este especialmente. Creo además que la propuesta que el director ha hecho es muy buena, y sobre todo permite a los alumnos finalizar sus estudios con un trabajo completo y supongo que satisfactorio. 

Sí quiero comentar, sin extenderme demasiado, la actuación de Rubén. 
Tu trabajo de los últimos años se ve materializado al fin. Has conseguido definir perfectamente un personaje sin apoyos excesivos de texto, de pistas de contexto, ni de particularidades físicas. Has interpretado en valenciano y en central, mientras tu cabeza no reparaba en si era castellano, catalán o chino. Me has emocionado. Para mí, ahora ya eres un actor, y tú, aunque te empeñes, no tienes 20 años. 
Lánzate a comerte el mundo porque resulta infinitamente satisfactorio verte como yo te vi ayer. Regala al público tu profesión. Yo por lo menos, te seguiré siempre como espectador. Al menos eso sí puedo.

Se puede ver gratis en el Institut del Teatre hasta el domingo

Rubén Hernández

miércoles, 18 de enero de 2012

MEDIOCRES

Lo bueno de conocer a gente que estudia en el Institut del Teatre es que estás al día de cuándo se hacen los talleres "integrats". Estos talleres vendrían a ser "proyectos final de carrera", con la diferencia de que si bien en carreras de otra índole no son más que un "peaje" a pagar para empezar a ejercer, en esta carrera pueden ser un instrumento mucho más cruel y exigente. Me refiero con ello a que los espectadores "exigimos" a los montajes teatrales un nivel como el que podemos exigir a una obra representada en el Romea o en el Goya. Ni son los recursos, ni los directores son tan experimentados, ni los actores tienen trayectoria a sus espaldas. En el caso de Mediocres, se supera tan holgadamente cualquier nota que queramos exigir, que a la vista está que han hecho ya temporada en el Versus y empiezan ahora de nuevo en el Gaudí. Una obra coral muy fresca, muy fácil de digerir, muy estética, divertida, extraña... en definitiva, una demostración de que con poco y con poca experiencia se puede demostrar si hay o no talento. Y estos chicos lo tienen. Ah, no suelo hacerlo, pero informo de que la compañía se llama Buits i Nous.

Rubén Hernández

miércoles, 21 de diciembre de 2011

QUI TE POR DE VIRGINIA WOOLF?





Rubén tiene la teoría de que Veronese impacta las primeras veces que lo ves, pero que luego te acostumbras y no te aporta demasiado más.  Estoy empezando a pensar que tiene razón.  Mi primer Veronese me tuvo más de media hora llorando tras la salida del teatro, y no estoy exagerando.  Esta vez, la función me hizo pasar un buen rato, pero reconozco que poca cosa más.  Los actores están perfectos.  La versión del texto, impecable.  La duración de la obra, la buena.  El resultado, muy recomendable.  Mi sensación, Veronese ya no es Dios.

Apunte frívolo.  Estoy empezando a acostumbrarme ya a la nueva cara de la Vilarasau.  Y espero que Pere Arquillué haya tenido que "envejecer" tanto sólo para el papel.

Rubén Hernández



miércoles, 9 de noviembre de 2011

CONCHA Yo lo que quiero es bailar



Todo el mundo que me conoce, lo sabe.  Soy un fan de Concha Velasco en toda regla.  Para mí, la mejor actriz en activo de este país.  Y tengo la suerte de que Focus haya considerado que Concha y el Goya son un buen tandem.  Esta vez, como todas, primera fila.

El espectáculo inicia pareciendo un club de la comedia con famosos (en concreto, Concha), algo ya bastante caducado y sólo ameno para los mayores fans.  El buen hacer de Concha, su carisma, su larga trayectoria plagada de experiencias, sus piernas siempre-bonitas, y sus ojos (por favor, Concha, que nunca dejen de brillarte los ojos como lo hacen), convierten el espectáculo en una delicia de la que todo el mundo va a salir satisfecho.

Ni Liza Minelli, ni Judy Garland, ni Shirley Maclaine, ni Liz Taylor, ni Maggie Smith, ni Judy Dench.... la más grande para mí es Concha Velasco

Rubén Hernández

viernes, 4 de noviembre de 2011

DOGVILLE


La película de Lars Von Trier en la que está basada la obra de teatro me fascinó.  Partiendo de este punto, acudir al Romea en los poquitos días en que se iba a escenificar la ganadora del último premio Max al mejor espectáculo revelación me auguraba pasar un buen rato.

La historia es tan marcada, que no dejaba demasiadas oportunidades para innovar.  En un principio, creí haber visto exactamente lo mismo que en la película, pero tras mis reflexiones compartidas con Rubén (sí, escribo yo siempre, pero tras comentar la obra un mínimo de dos veces con mi marido) cambié de opinión.  Si bien la película desarrolla cada una de las relaciones de la protagonista con los habitantes de la cruel ciudad en la más estricta intimidad, aquí las relaciones son mucho más públicas, cosa que las convierte en si cabe, aún más duras.

Las interpretaciones son bastante correctas.  La música en directo en escena quizá sea algo ya un poco visto.  En cualquier caso, gusta ver sobre las tablas la adaptación de una película, pues quizá estamos más acostumbrados a ver lo inverso.

Rubén Hernández

lunes, 17 de octubre de 2011

LA VIOLACIÓN DE LUCRECIA




Acudí al Lliure de Gràcia con mi hermana Laura.  Laura estudió interpretación durante toda su adolescencia, y tras una primera incursión sobre las tablas decidió aparcar el asunto.  Seguramente su compromiso familiar con los estudios universitarios.  Probablemente su joven edad para afrontar según qué procesos de creación de personaje.  Laura está acabando ya su carrera de Comunicación Audiovisual, y le vuelve a picar el gusanillo de  la interpretación.

Sólo diré que guste o no, que se repita o no, que aburra o no, creo que llevé a Laura a ver una lección magistral de lo que es ser una actriz, o como decimos nosotros, una actora.

Nuria Espert (según Wikipedia, 76 años) recita el texto de Shakespeare en el papel de narrador, en el de Lucrecia, en el del marido, en el del amigo...y lo haría con el del perro si lo hubiera.  Y lo haría bien, creible, intensa, con sentimiento.  Siento que a mi amigo Paco, quizá el mayor aficionado al teatro que conozco, no le guste.  Para mí, imprescindible.  ¡Viva la Espert!

Rubén  Hernández