miércoles, 15 de junio de 2016

El curiós incident del gos a mitjanit


Conozco el libro de oídas, pero nunca me dio por leerlo.  Supongo que me queda ya bastante lejos leer novelas dedicadas al público juvenil, aunque sea de esas que también gustan a los mayores.
Conozco bastante bien la trayectoria de Pol López, y desde American Buffalo trato de ver todo lo que hace.  Después de haber visto su interpretación de este chico con síndrome de Asperger, y a no ser que comparta escenario con Joel Joan, no pienso perderme ninguna obra de teatro en la que aparezca.  Su trabajo de aproximación a las enfermedades mentales o conductas de comportamiento "diferentes" alcanza la maestría de tal manera, que me costaría creer que no cuenta con algún miembro de su familia con algún problema similar al del protagonista.
Por otro lado, y algo en lo que los adolescentes que leen el libro no deben reparar y que a mí si me gustaría destacar,  muy bonita y emotiva la forma en la que se representa la figura de los tutores (tanto la de padres sufridores como la de profesora comprensiva).
Lloré, pues en ciertos momentos vi reflejada una situación familiar muy cercana.

viernes, 13 de mayo de 2016

Maria Estuard



Según me hago mayor, y por tanto me convierto en mi propia parodia (acertada teoría de Sergio de los Carles) se incrementa mi pasión por la historia.  Quizá sea por dar explicación al presente conociendo de dónde venimos, quizá sea porque la historia hace lo que yo, que explica las cosas adornadas de tal manera que las convierte en más interesantes.  Y Sergi Belbel es como yo pero a lo grande, porque no sólo cuenta las cosas muy bien adornadas, sino que las adorna con actores.  Y esto es así.  Más de dos horas de texto denso, de una obra de hace dos siglos, con poca floritura escenográfica, con Álex Casanovas...y ni aún así he sido capaz de dejar de disfrutar como un enano cada minuto de la obra.  De lo mejor de la temporada.


viernes, 29 de abril de 2016

Triple Bill (Phoenix Dance Theatre)



La mezcla de sonidos tribales africanos, con tintineos orientales, con clavicordios barrocos permiten desplazarse, a veces etéreos, a veces rotundos, a 7 carismáticos bailarines merecidamente liderados por "el chino" de la compañía.

Leer lo que el coreógrafo quiere explicar antes de ver las piezas me dio las pistas : Amor-Shakespeare, Espacios de nuestras mentes, Máscaras tras las que esconderse.
La primera pieza, música estridente con mucha gente en escena, me cautivó.  La segunda pieza me pasó volando.  La tercera pieza, la más teatral, me dejó con ese sabor de boca que hace que no olvide tener fechas reservadas para la danza en mi agenda de espectáculos.

(Inma, tú y yo sabemos que ahora miramos con otros ojos...y que el año que viene el intensivo es nuestro!)


jueves, 21 de abril de 2016

César & Cleopatra

Puedo imaginarme que el montaje original era para una noche de verano, en el teatro romano de Mérida, sin demasiadas más expectativas que pasar una noche a la fresca viendo algo entretenido.
Puedo ponerme muy crítico y decir que a la obra le falta consistencia, y que bien parece más un skecth de televisión de especial Egipto de cuando la época del 1,2,3.
Puedo quejarme del cambio de elenco sin haber avisado antes de la promoción de venta de entradas (esperaba ver a Lucía Jiménez).
Pero si he de ser sincero, y sin avergonzarme por ello, diré que me ha encantado disfrutar de Ángela Molina "en vivo y en directo" a escasos metros de mí.  El ejemplo de cómo una persona puede nacer a medio camino entre lo humano y lo divino y no sólo mantenerlo con el paso del tiempo, sino que me atrevería a decir que aumentarlo con cada cana de su melena y cada arruga de su rostro.

Rubén Hernández

jueves, 7 de abril de 2016

A teatro con Eduardo


Imaginemos coger a un guionista de producciones de José Luis Moreno.  Que dicho guionista pertenezca a familia vinculada con el mundo del espectáculo.  Que además de los guiones para Moreno haya escrito alguna pieza de mayor entidad.  Ahora le hacemos nacionalidad italiana y permitimos que su nueva patria nos venda la moto como tan bien acostumbraba a hacer.  Pues eso sería Eduardo de Filippo.
Ahora imaginemos que somos catalanes y que nos encanta hacernos los guays escogiendo a autores extranjeros (sobre todo no españoles) y preparamos un buen montaje, con bien de presupuesto, y con buenos actores como elenco (como son también catalanes fijo que quieren participar del homenaje).
Lo llevamos al Lliure, las tietes siempre fijas para reír....y nada, pues eso, que desagradable para nada es, pero que precisamente ayer hubiera sido mucho más feliz llegando antes a casa.

Rubén Hernández

miércoles, 16 de marzo de 2016

Amores minúsculos


Ni me gustan las comedias, ni me gustan las obras de teatro con maricas guapos para maricas salidos (ya lo he comentado mil veces, lo sé).  Acudir a ver esta obra nada tiene que ver con un guilty pleasure ni con una contradicción.  Tiene que ver más bien con dos preciosidades que me robaron el corazón desde el primer momento:  El primer libro de Alfonso Casas y mi marido.  Alfonso es un conocido de esos a los que siempre querrías ver más pero que al menos puedes frecuentarlo en ese nuevo entorno social que son las redes.  Me cautivó el corazón con su libro Amores Minúsculos (y con su conocimiento de los temas de Merche), de ahí que fuera obligado para mí ver la versión teatral de éste.  Mi marido no acostumbra a acompañarme al teatro y en cuanto se enteró que traían a Barcelona el éxito del off-madrileño de la pasada temporada, me sugirió que querría verlo.  Me faltó tiempo para fijar el plan.
La obra te hace pasar un buen rato, en tanto en cuanto que recuerda exactamente al libro.  De los actores destaco a Adela Silvestre, con gran vis cómica, a Cristian Valencia, con profesión a las espaldas, y a Dodi de Miquel, con una manera de interpretar bastante intrigante.

Rubén Hernández

jueves, 3 de marzo de 2016

El alcalde de Zalamea


El mismo día que me horroriza la retórica arcaica del presidente en funciones Rajoy, disfruto con el clásico de Calderón de la Barca, que por otro lado expone en castellano antiguo (obvio del Siglo de Oro) un trama actual.  Cada vez soy más consciente de mis contradicciones, y lejos de negarlas, las analizo y disfruto.  Siempre se dice que en la vida las cosas no son ni negras ni blancas, y que es en el gris donde debemos ubicarnos.  Quizá yo abogue más por llenar mi vida de negro y blanco a igualdad de dosis.  Y por supuesto color, mucho color.  Y ver siempre que pueda los montajes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, especialmente si sale Carmelo Gómez, que me lo "ha hecho gosar" de lo lindo!.

Rubén Hernández