lunes, 18 de enero de 2016

Infàmia


Saliendo de ver nuevamente a La Vilarasau, mis amigos decían estar seguros de que yo había disfrutado como un enano.  Para ellos, la cosa había estado bien, pero decían estar aburridos de la temática "teorizar sobre el teatro mientras haces teatro".  Seguramente tienen razón, pero lo que la Vilarasau consigue hacer en mí, una y otra vez, no lo consigue casi nadie.
Podría finalizar aquí mis notas, pero creo que el montaje merece que resalte lo "bien traída" que está la explicación sobre las dos clases de actores encarnada en los dos personajes veteranos, que a su vez (a mí entender) coincide con la de los dos actores detrás de los personajes.  Pero es que también me parece perfectamente ilustrado cómo las nuevas generaciones de actores se fijan en ellos, sin saber muy bien de qué "escuela" son, o si realmente quieren ser escuela o tan sólo salir en televisión.

Rubén Hernández

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